Manuel Ballbé

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Madrid “campE.ON”: la guerra por el control del sector energético

La famosa proclama “patriótica” de Esperanza Aguirre “antes alemana que catalana”, con motivo de la OPA de Gas Natural a Endesa, abortó la construcción de una “national champion” para competir con los gigantes europeos como las alemanas E.ON (gas y electricidad) y RWE (gas, electricidad y agua).

Los propios políticos populares facilitaron la entrada de E.ON en la operación de Endesa, que llegó incluso a financiar una campaña publicitaria en la Comunidad de Madrid bajo el lema “una nueva energía entra en Madrid” y “se proponía patrocinar al Real Madrid si tenía éxito su OPA”, todo para obstaculizar que otra empresa española-catalana obtuviera la mayoría de Endesa.

Los “self-intereses” partidistas y privatizadores terminaron regalándosela a la italiana ENEL (30% del gobierno italiano), colocándose los artífices de este gran negocio como miembros del Consejo de Administración de ENEL (Solbes), o de la nueva Endesa-Enel ya italiana (Luis de Guindos) o de consejeros o asesores en alguna otra filial de ENEL (Aznar, Elena Salgado, etc), en otro escandaloso caso de “revolving door” o puertas giratorias, por el que políticos-reguladores acaban capturados por las empresas (incluso extranjeras) que deberían haber regulado para preservar el interés general y la soberanía económica nacional.
la foto   Imagen: Miquel Zueras.
Ahora vamos a contemplar impasibles el desguace definitivo de una “marca española” por primar el provecho personal sobre la soberanía económica nacional. Ya lo denunciamos hace 8 años en diversos artículos que hemos reproducido en este blog y también en este otro publicado en El Periódico en 2007.

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Madrid “campE.ON”

Por Manuel Ballbé. Catedrático de Derecho UAB

El Periódico, 28/01/2007

“La competitividad económica de un país no depende solo del dinamismo de sus empresas. Un factor decisivo es la calidad de las leyes y de su sistema administrativo y judicial. Este desafío competitivo entre los estados de Europa es similar al que existe en EEUU, donde los 50 estados cooperan pero también compiten en pro de una mayor reputación de sus 50 diferentes modelos legales. Deberíamos aprender, por ejemplo, que el estado de California fue pionero en las leyes ambientales y se ha beneficiado de esa imagen porque ha potenciado una industria cuidadosa con el medio ambiente. Hoy, incluso con un gobernador como Arnold Schwarzenegger se ha comprometido a cumplir los acuerdos de Kyoto, en contra de la política de George Bush. Asimismo, todo el mundo retiene la imagen de Nevada, un estado campeón no solo en la legalización del juego, sino en aprobar la ley que creó la primera fábrica de divorcios. Dos industrias que transformaron un estado desierto de población, de recursos y… de escrúpulos.

OTRO EJEMPLO del ámbito jurídico-económico es que, todavía hoy, más del 50% de las empresas norteamericanas se registran en el estado de Delaware. Aunque se piense erróneamente que se debe a sus bajos impuestos, la razón es que vio la importancia de atraer empresas y se especializó en crear un derecho societario de calidad, innovador y que facilitara el dinamismo empresarial. Por ello estableció unos jueces mercantiles –especializados—que dirimen las controversias más rápidamente y con más solidez jurídica. España, con gran retraso, ha creado recientemente juzgados mercantiles. Pero seguimos sin entender que toda aquella estrategia de calidad legal es decisiva para nuestra competencia global.

LA MARAÑA en la famosa opa sobre Endesa no augura que vayamos por buen camino. Es lamentable que una jueza que no ha aprobado la especialidad mercantil requerida haya bloqueado durante más de un año la opa. Con ello dio tiempo a los administradores de Endesa para consolidar su estrategia de antes alemana que catalana. Ha tenido que ser la Audiencia Provincial de Madrid la que desautorice, ahora, aquella decisión judicial y haya desbloqueado la situación. Aunque es demasiado tarde puesto que ya se ha consumado el contubernio Endesa- E.ON. El tribunal retrata a los administradores de Endesa al señalar, en su resolución contraria a la eléctrica, que “Endesa ha tratado de utilizar todo su arsenal contra la operación emprendida por Gas Natural, planteando también pretensiones ante los juzgados de lo mercantil” cuando todo este debate “debería resultar ajeno a los tribunales civiles-mercantiles…”. España, que tiene una carrera judicial sólida, reconocida y con ínfimos niveles de corrupción, no puede echar por la borda esta reputación por la instrumentalización que a veces se hace de la justicia. Por otro lado, ninguna autoridad reguladora o judicial ha parado los pies a Endesa por haberse inmiscuido en la opa legítima de Gas Natural, procedimiento en el que según la ley, la eléctrica está obligada al “deber de pasividad” y a no filtrar información privilegiada. En otro país, todas estas intrigas de parquet serían motivo suficiente para anular la operación y sacar a la luz lo que todo el mundo ya sabe: la oscura concertación entre E.ON, los administradores de Endesa y la Comunidad de Madrid. Ya veremos si no será un juez de EEUU el que tomará cartas en el asunto, porque a la vista de los documentos que ha exigido a las eléctricas hay claros indicios de esta presunta conexión irregular.

PODEMOS acabar siendo un país de mala reputación no por ser un paraíso fiscal sino peor, un paraíso de la especulación tanto urbanística como financiera. Tenemos un marco legal e institucional que atrae y facilita que los protagonistas del mercado sean curtidos especuladores con su infinita gama de artimañas y no empresarios que salen vapuleados de cualquier operación legítima de concentración empresarial. Tenemos pendiente crear un sistema legal y judicial que garantice una democracia –también económica- que impida que los gigantes y sobre todo sus administradores se apoderen del libre mercado que no es patrimonio sólo de los accionistas sino también y, sobre todo, de los consumidores españoles.

NUESTRO crecimiento no puede basarse en regalar nuestras empresas a oportunistas con un acreditado comportamiento anticompetitivo y dispuestos a patrocinar champions deportivos a cambio de apropiarse e impedir que tengamos nuestros propios champions empresariales en el mundo como Telefónica, Santander, Repsol o Gas Natural.

ESTÁ POR VER si España tendrá la reputación jurídica de California o de Delaware o la del dinero fácil de Nevada. A la vista de la oferta de E.ON sobre Endesa y del condicionado patrocinio al Real Madrid, mucho tendrán que subir la tarifa de la luz para pagar al final esta obscenidad financiera. El profesor de Harvard David Landes, nos alerta del peligro actual de un comportamiento parecido al de la conquista de América, sentenciando que “España empobreció porque tenía demasiado dinero”. Hoy podemos empobrecernos por tener demasiados especuladores y demasiados pocos empresarios. Si E.ON engulle a Endesa, ganarán mucho dinero sus administradores y accionistas pero los españoles perderemos la oportunidad de colocarnos en la parrilla de salida en la carrera competitiva mundial del sector del gas y la electricidad.”

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