Manuel Ballbé

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La nueva soberanía: económica y relacional. Cataluña, ¿un modelo?

Comparecencia del profesor Manuel Ballbé en el Parlament de Catalunya (Comissió d’Afers Institucionals) en relación al proyecto de ley de acción exterior de Catalunya. 29 de abril de 2014.

Esta ley es una ley importantísima porque la acción exterior es actualmente una parte fundamental de la ahora denominada “soberanía relacional”.

El que ha sido un gran catedrático de derecho internacional de Harvard, Chayes, fue el abogado que ganó el pleito contra Reagan cuando bloqueaba los puertos de Nicaragua, ante el Tribunal Internacional de La Haya. Ahí se ve quién tiene soberanía. Nicaragua no la tenía por tener guerrilla o por tener ejército, o por tener “mossos d’esquadra” … –no, no–; la tenía porque ganó un pleito muy importante en este Tribunal Internacional. Eso es soberanía, ¿no? Y Chayes decía, en su libro qué es “la nueva soberanía”.

También coincidía lo que decía Lord Brittan, que fue ministro de Thatcher y luego vicepresidente de la Unión Europea, y luego, sin pestañear pasó en una escandalosa “puerta giratoria” a la vicepresidencia de la Unión de Bancos Suizos. Un personaje que a lo mejor algún día sale por otros temas porque es bastante execrable en algunas cuestiones que se están investigando ahora.

Pero cuando Thatcher se oponía a la entrada en la Unión Europea, Leon Brittan le decía, en la línea de Chayes: «La soberanía no es algo que se tenga o no se tenga; no es como una joya de la familia que conservamos cuidadosamente en una vitrina y que de vez en cuando sacamos, damos lustre para asegurarnos que todavía está intacta y volvemos a guardar, satisfechos de que éste es nuestro poder. ‘Soberanía’ no es un áspero término legal, absoluto» –por eso esta ley es demasiado legalista–, «es un concepto muy práctico en el mundo de hoy. La soberanía es relativa; es la capacidad de un país de maximizar su efectiva influencia en el exterior» –por eso es muy importante esta ley– «y en el interior, para determinar el propio futuro y conseguir un bienestar de la comunidad y sus ciudadanos.»

Otro ministro de Thatcher, Geoffrey Howe, que también era partidario de la Unión Europea decía: «La soberanía es un recurso para ser usado»  en vez de para hacer leyes y declaraciones formales; esto lo digo yo; «en lugar de ser un constreñimiento que limite nuestra capacidad de acción; la soberanía es la capacidad de influencia».

Slaughter, que ha sido directora del Instituto Wilson de la Universidad de Princeton, y ha estado en el Departamento de Estado con la señora Clinton, en otro libro sobre este tema dice: «La soberanía es relacional», O sea, por esto esta ley es importantísima, porque es la acción exterior, pero es que la acción exterior es a la vez la acción interior. Y para tener una auténtica y moderna soberanía…relacional, no se puede acusar a los de fuera de todos nuestros problemas y errores.

Entonces, yo disiento un poco del catedrático de internacional de la Universitat de Barcelona, Xavier Pons, pero entiendo también lo que plantea, que se tendría que llamar ley de acción exterior de la Generalitat. No, no, no. Cataluña no es importante ni es poderosa en el mundo por la Generalitat; es casi a pesar de la Generalitat

La comunidad judía dispersa son 25 millones en el mundo; entre ellos, los 6 millones del Estado de Israel. En un mundo de 7.000 millones de habitantes. Y sin embargo, la comunidad judía tiene el 50 por ciento de todos los premios Nobel del mundo: de medicina, de física, etcétera y el 80% de los premios Nobel de economía ¿Qué es más importante: la comunidad judía, el activismo de la comunidad judía dispersa en el mundo, sin un estado independiente, o el Estado independiente de Israel, odiando, matando, militarizando, burocratizando, legalizándolo todo…? No, no, la verdadera soberanía, la relacional, la tiene de forma incontestable la comunidad judía y no el Estado “independiente” de Israel.

Cataluña es exactamente igual. Cataluña es muy fuerte por el activismo de la comunidad, por el sentido de comunidad. Lástima que tanto meternos con Madrid… ahora Madrid ha reaccionado también con una identidad anticalana , con lo cual nos hemos equivocado con esta permanente confrontación,  porque hemos provocado otro activismo no relacional en Madrid que no nos conviene.

Es decir que la acción exterior es el activismo de la comunidad de Cataluña, y es evidente –que se ha dicho muy bien– que no se puede hiperreglamentar este activismo de la sociedad civil catalana. No se pueden poner vallas ni fronteras a este volcán en erupción creativa. Pero sí que tenemos que tener en cuenta que la actividad exterior de la Generalitat sólo es un 10 por ciento.  Un visión administratocéntrica frente al 90% que es el activismo de la comunidad. Cuando en el año 1987 me invitaron como visiting scholar en la Universidad de Harvard en Estados Unidos, de cada tres españoles que había en todas las universidades de Estados Unidos, dos eran catalanes, y uno era del resto de España. ¡Ahora ya no es así! Hemos perdido influencia exterior; hemos perdido soberanía, tal como se dice ahora.

Aunque sea muy difícil reflejarlo en una ley como esta, me gustaría resaltar la tesis sobre la crisis del capital social de Putnam, que fue decano de la Kennedy School of Government que concluye «Estados Unidos es grande por el activismo de la comunidad», que hicieron la revolución de los “nuevos derechos”: las mujeres, los negros, los ecologistas, etc. Todo eso no ha salido en Europa, ha salido en EEUU; y no ha salido por la Administración Pública, y menos por las republicanas. No, no –ni por las demócratas tampoco–; se ha conseguido por el activismo de la comunidad. Por ejemplo, Obama fue “organizador comunitario” en un Harlem de Chicago. Entonces Cataluña tiene un valor y un activismo similar, que no tenemos que despreciarlo en absoluto; es que el gran valor de Cataluña es eso.

Entonces, vamos a hacer la inteligencia catalana. A ver, ¿qué preferís tener una federación catalana hecha por ley o el Barça? Claro, es que Cataluña en el mundo es el Barça, y sus valores como la cantera. Que uno es de Albacete y precisamente ha contribuido como el que más a estos valores: la modestia, no la arrogancia; no los valores del Estado de Israel.

Entonces yo creo que hay que darle un giro a toda esta idea. Yo les recomiendo que lean el libro del economista americano Richard Florida Las ciudades creativas, que describe las regiones más creativas del mundo. Cataluña es la onceava región mundial más innovadora. ¿Necesitamos independencia para eso? ¿Por qué estamos tan avanzados? Lo analiza con una serie de indicadores como las patentes, el puerto de Barcelona, la seguridad y la convivencia, y otras muchas cosas…

Decía Carl Schmitt que la soberanía era la capacidad de declarar el estado de excepción”. Pues estamos muy bien. Israel está en estado de excepción permanente: ¿tiene más soberanía que nosotros? O nosotros, que con 6 millones de parados en España y Cataluña,  la mitad de ellos jóvenes, que es la mayor injusticia, que en otros países están generando brotes y explosiones de violencia. Pues bien, aquí seguimos con 1 homicidio cada 100.000 habitantes al año, mientras que Estados Unidos, California, –que todos sueñan con el modelo de California–, tienen 10 homicidios cada 100.000 habitantes. Por cada millón, en California mueren 100 personas; aquí mueren 10: salvamos a 90 personas por cada millón, al año. ¿Quieren saber México, Brasil? ¿Les pongo Brasil? Brasil tiene 30 homicidios cada 100.000 habitantes; por cada millón mueren 300. Aquí salvamos a 290, y tenemos 6 millones de parados. Esto es Cataluña, la acción exterior. Dar publicidad y no estar haciendo este descrédito y catastrofismo que estamos exteriorizando permanentemente. Por eso, la acción exterior es la acción interior.

¿Número de turistas de Brasil? 30 homicidios por 100.000 habitantes. No les digo el Estado de Río: 70 homicidios por 100.000 habitantes. Todos quieren ir a Río, al mundial y tal… Pues allí mueren 700 personas por cada millón al año. Aquí en Barcelona salvamos a 690; solo hay 10 asesinados por cada millón. Pues… ¿número de turistas en Brasil? Doce meses de verano, un continente de playas…: tan solo 8 millones de turistas extranjeros en Brasil al año. ¿Saben cuántos tiene España? 60 millones de turistas extranjeros al año, que son 1.000 millones de euros cada millón de turistas, y con la economía sumergida, que como saben en todo es el 25 por ciento –en turismo es casi el 40–, ingresamos en España 100.000 millones de euros, el 10 por ciento de nuestro PIB.

¿Y Cataluña? Pues, Cataluña todavía más. Tenemos la frontera abierta, no tenemos control policial fronterizo por el Tratado de Schengen… Lo de Ceuta es una tontería; entran cada semana por Estonia, Letonia y Lituania, que es nuestra policía fronteriza europea, que es corrupta y dejan entrar, pues, autocares, cayucos. y lo que quieran, pero seguimos con 1 homicidio cada 100.000 habitantes en la ciudad de Barcelona. ¿Número de turistas de la ciudad de Barcelona? Cataluña ha superado a Canarias… 8 millones de turistas extranjeros: todo lo que tiene Brasil en todo el año. Esto es la acción exterior. Pero no lo explicamos. Sí, somos un país maravilloso.

Pero tenemos que criticar todo, tenemos que decir que esto es un desastre, tenemos que decir que somos corruptos… Lo mismo que Alemania. Pero vamos a ver, ¿Bárcenas dónde tiene el dinero? En el Dresdner Bank. ¿Y el Dresdner Bank de Suiza quién es? Era el segundo banco de Alemania, por cierto, quebrado –el segundo banco de Alemania quebrado. La señora Merkel lo tuvo que nacionalizar y comprarlo el Commerzbank por un euro. El 25 por ciento del Commerzbank es Bankia, y ese banco que los ciudadanos alemanes y nosotros lo tuvimos que rescatar con 100.000 millones de euros. Y este banco, y otras empresas alemanas, es el que corrompe con las obras y la tecnología del AVE, las tuneladoras, etc. Por lo tanto, la corrupción no son sólo las constructoras españolas.

Entonces, cambiemos este discurso. Tenemos un país que es una maravilla, una clase trabajadora creativa con una capacidad de resistencia y de ilusión incomparable. Sólo las élites se quejan. No sé cómo se debería poner en la ley, pero les recomiendo que lean el discurso de la presidenta de la Reserva Federal Americana, Janet Yellen, que hace dos semanas hizo un discurso en Chicago que hablaba de Dorita y de otras trabajadoras y sus problemas concretos, y no sólo de estadísticas y de discusiones partidistas de salón.

¿Por qué? Porque el problema no son las estadísticas; son que…, fíjense, ustedes, en Cataluña lo que pasa. Es increíble. Yo les puedo explicar casos, como los que ustedes conocen: unos trabajadores con muchísimas horas y unos resultados excelentes. Por eso han subido las exportaciones a pesar de la crisis. No los sacamos: esto es la acción exterior, y por eso vienen 8 millones de turistas aquí. Y no vienen sólo por el clima sino por el clima de un ambiente de colaboración, de solidaridad y no de confrontación y de acusación al exterior. O sea, la acción exterior es mucho más que lo que se puede regular en estas leyes.

Y la acción exterior, insisto, sigue siendo interior. Vamos a ver dos casos. Cataluña ha perdido muchísima soberanía. En realidad, como Hungría, que es un estado “no independiente”. Es dependiente de Berlín. Quiso entrar en la Unión Europea; le obligaron a privatizar todas las empresas de gas, electricidad, etc. ¡Hoy todas son alemanas! Por ejemplo, la empresa MOL, de gas, de Hungría, es de E.ON, cosa que aquí conocemos muy bien. ¿Por qué? Porque nosotros, por ejemplo –y esto es acción exterior, pero, insisto, interior–, teníamos una empresa que se llamaba Fuerzas Eléctricas de Cataluña –FecsaEndesa-. Como saben ustedes, se hizo una OPA de Gas Natural a Endesa, y como Endesa estaba privatizada y estaban colocados en este«capitalismo de amigotes» – como diría un Nobel de Economía, Stiglitz- unos cuantos…bastantes… amigos del PP. Se opusieron radicalmente. Luis de Guindos, que ya había sido  Secretario de Estado de Economía  era el que defendía la Endesa privatizada del PP.

Bien, al final, ¿qué dijo la presidenta de la Comunidad de Madrid,? «Antes alemana que catalana», y llamaron a E.ON y el gobierno español lo malvendió a la italiana ENEL. Tuvieron que venderla porque decían que Gas Natural la compraba con papel, con acciones de Gas Natural. Bueno, no sé si saben que las acciones de Gas Natural del año pasado a este se han duplicado; es decir que esa acción que decían los de Madrid: «estos catalanes que venden papel y no dinero…», pues en un año se ha duplicado su valor. Luego les explicaría que se ha triplicado desde que hubo la OPA.

¿Qué ha pasado? Pues que FecsaEndesa es italiana, 30 por ciento del Gobierno italiano. Ahí es donde hemos perdido la soberanía. Nosotros ya no tenemos una empresa eléctrica… Bueno, Gas Natural lo intenta con Fenosa, pero hemos perdido soberanía, no solo Cataluña, sino España. La soberanía actualmente es económica; la soberanía es la capacidad de influencia, pero es sobre todo el poder económico. Por eso, la acción exterior, ¿quién la hace? Pues vayan repasando ustedes: Telefónica, 30 por ciento de «La Caixa» –Catalunya–; cualquiera, Repsol, Gas Natural, Abertis… Esto es la soberanía catalana y la acción exterior. Entonces esta soberanía no nos la van a recortar ni a pleitear, a no ser que nos desacreditemos como estamos haciendo.

Y ahora vamos a un tema como Aguas de Barcelona (AGBAR), que además tiene una forma fálica y es muy significativo de cómo se ha quedado Cataluña. Pues, el ataque especulativo alemán y francés –esto es otro tema que no puedo hablar ahora, pero está en un artículo mío con Yaiza Cabedo de El País de hace un año, el 25º más leído, «El ataque (especulativo) alemán que desahucia a España»–, uno de los ataques especulativos es: «Sometamos a un test bancario cada año a España y Cataluña», como si ahora ustedes nos dicen que nos preguntan ahora toda la lección y también mañana. Y entonces, ¿qué hacen los bancos españoles? No pueden dar crédito a nadie, porque en la esquina está «Merkozy», intentando hacerles otra emboscada en forma examen de liquidez.

Bueno, pues, en uno de estos exámenes, ¿«La Caixa» qué tuvo que hacer? Necesitaba liquidez para superarlo y, por tanto, tuvo que (mal)vender una de nuestras multinacionales más preciadas: Aguas de Barcelona. AGBAR  ya no es catalana ni española; es francesa: Suez – Gaz de France, 30 por ciento del Gobierno francés de Sarkozy que sacó buen rédito del ataque especulativo contra nosotros. Ahora comprobamos que entonces estaba ya más en crisis Francia que no España, pero nuestro complejo de inferioridad nos hace ser hipercríticos y destructivos con nosotros mismos.

Por ello,  no se preocupen de tanta soberanía, ni de tanta independencia, porque la acción exterior es la acción interior, y eso significa que hemos perdido dos instrumentos de soberanía económica fundamentales: FECSA-ENDESA y AGBAR. Este último con el famoso edificio corporativo de forma fálica. Aprovechando esta terminología machista-estatalista podemos llegar a visualizar la conclusión de que a lo mejor seremos un estado, pero será un estado eunuco…

Como vemos… las guerras actuales y la pérdida de soberanía son guerras económicas y financieras, y no podemos en esta guerra colaborar con el enemigo que nos desahucia, que es Alemania, Francia y Reino Unido, culpando de todo a Madrid y no a Berlín.

Esto es lo importante de esta Ley de acción exterior: que la acción exterior es todo, porque es lo interior, también. Y entonces tenemos que darnos cuenta que ser un estado pequeño, un “small state” en Europa es ser como Hungría: no tiene ninguna gran empresa; todas son alemanas, todas son de fuera… corrompidos además estos dirigentes políticos.

Hace diez años lo estudiamos con Judith Gifreu, en La Unión Europea de los estados pequeños. ¿Qué pasaba antes, si eras un small state en Europa? Pues que eras muy importante, porque la Unión Europea no es un ciudadano un voto, sino un Estado un voto. Por ejemplo, comisarios europeos… Alemania…, el comisario europeo de integración metió a Estonia, Letonia, todos los que ustedes conocen hasta Eslovenia. Trece estados pequeños suman 47 millones de habitantes. Tienen trece comisarios europeos. España con 47 millones solo tiene uno. Cada semana que se reúne la Comisión Europea hay 13 contra España y contra Cataluña.

Pero, ¿esta estrategia por qué la ha hecho Alemania? Pues porque los estados pequeños, su ventaja competitiva en el mundo y en Europa era que tú eras un estado pequeño independiente y, como había muy pocos, por ejemplo, Holanda (17 millones) cuando era independiente y tenía su propia moneda, etc ¿era más independiente que ahora? No. Es verdad que ha perdido soberanía formal. Pero tenía Reino Unido, Alemania y Francia al lado. Ya podía tener su moneda, su banco central y su independencia. La realidad jurídica y económica es que no tenía ninguna. En el momento que entra en la Unión Europea del Euro, el primer presidente del Banco Central Europeo fue un holandés. Y el actual Comisario y Presidente de Ecofin también. Y la supercomisaria holandesa Kroes, antes de Competencia y ahora de la Sociedad de la Información, tiene más poder que todos los ministros juntos de este ramo en todos los estados de la UE. O sea, tiene mucha más capacidad de influencia y poder real y relacional. Holanda tiene el triple de diplomáticos que tiene España. Entonces, esto es lo que tenemos que ver, que en los estados pequeños podía ser un instrumento útil la acción exterior porque había muy pocos, y entonces a Alemania o Francia les interesa. Pero Alemania ha metido a trece “small states”. Cuando uno “se pone chulo” y le reclama contraprestaciones como estado peón, Alemania lo deja  y coge a otro “small state” aliado.

España, para que vean… Por último, ¿no?. Tengo que terminar. La soberanía española, pero también catalana: Banco Central Europeo. En el BCE hay un representante por cada estado, excepto los que son de mayor número de habitantes, que tendrían que tener dos. Bueno, ¿quiénes han sido…? Como saben ustedes, España ahora sólo tiene uno, y no somos un “small state”. ¿Quién lo tiene? Ahora lo tiene Luxemburgo; Luxemburgo, con 550.000 habitantes, tiene descaradamente dos representantes. Muchos bancos de Luxemburgo son alemanes, como el Commerzbank International de Luxemburgo, que tenía problemas de liquidez. El candidato para presidente de la Comisión, como saben ustedes, de Merkel es el exprimer ministro luxemburgués Juncker. Lo bueno es que el candidato de los socialistas europeos y españoles es alemán, el presidente del Parlamento EU Shultz. O sea que es un seguidismo también tremendo, porque, claro, los dos son alemanes. Pero va a ganar el que no parece alemán, el de Luxemburgo, estado pequeño. ¿Quién era antes el otro país con dos representantes del Banco Central Europeo? Primero fue Austria, y después Finlandia, con sólo 5 millones de habitantes, que además tiene al supercomisario de Economía EU Olli Reihn.

Por lo tanto, pensar que yendo separados de España vamos a ganar poder en la Unión Europea es muy ingenuo porque sí que a lo mejor tenemos un Comisario pero será a cambio de ceder parte de nuestra soberanía económica como ya ha ocurrido con la pérdida de dos multinacionales. Estas peleas internas, españolas, son las que nos debilitan a todos. A diferencia de Alemania que socialistas y conservadores, e incluso verdes, siempre van juntos y no se desacreditan mutuamente. Gastan todas sus energías en desacreditarnos al sur para quedarse con nuestra soberanía financiera y empresarial.

Termino, sí termino. Las ONG son acción exterior y pueden ser más importantes que la propia acción exterior de la Generalitat.  Mire, yo les pongo un ejemplo. La Organización Mundial del Comercio tiene un Tribunal Judicial del Comercio, un tribunal importantísimo. España sorprendentemente renunció a ser parte del mismo, cediéndolo a la Unión Europea. Por supuesto, tampoco Cataluña puede interponer recursos. O sea, nosotros, el ataque especulativo que estamos sufriendo de Alemania no podemos impugnarlo ante este Tribunal, denominado Apellate Body,  que ha creado pánico financiero y han “deportado” desde España más de trescientos mil millones de euros. Hombre, “España nos roba 13.000 millones”, pero de Cataluña han salido 130.000 millones a los bancos alemanes porque nos iban a rescatar y a expulsarnos del euro. El Gobierno de Cataluña no ha denunciado este expolio alemán, que también están sufriendo Italia, Portugal y Grecia. Concretamente los informes norteamericanos del FDIC (Hoenig) y de la agencia reguladora alemana BAFIN reconocían que el agujero alemán en 2009 era de 800.000 millones de euros.  Pues esto lo podríamos denunciar en el Tribunal Judicial Mundial, el Appellate Body, el Tribunal Mundial del Comercio, pero no somos parte, ni España ni Cataluña.   El libre comercio no puede amparar semejantes abusos especulativos. Sin embargo el Tribunal Judicial del Appellate Body ahora va a permitir que se puedan personar también ONG. Hombre, pues si tuviéramos una ONG catalana, que pretendiera representar los derechos y la protección del comercio de las regiones pequeñas dentro de los estados grandes, y de los abusos de los “small states” contra estas regiones activas, sería un instrumento mucho más eficaz que la Europa de las Regiones, y el Tribunal Europeo dominado por jueces de influencia euroalemana. Al final podríamos ser parte y podríamos impugnar ante el Tribunal Judicial, no a través de los instrumentos administratocéntricos o estatocéntricos.

Por lo tanto –y termino–, el gran valor y el gran poder de Cataluña es el activismo de la comunidad y su proyección global. Y lo que tiene que hacer la Generalitat es seguir potenciando eso; no ponerle vallas a este volcán en permanente erupción. Porque no es un monte, es un volcán superactivo, que es lo que ha dado a Cataluña esa referencia que estoy diciendo: la onceava región mundial, uno de los sitios más creativos que atrae a clase creativa de todo el mundo, como dice Richard Florida. Pero nuestra élite sigue haciendo un discurso pesimista, negativo, justo lo que no hacíamos en los años setenta. Éramos un país salido de una dictadura corrupta y tercermundista pero teníamos más pasión, ilusiones y proyectos que ahora que seguimos estando entre las diez primeras potencias económicas del mundo.

Como dice el premio Nobel de Economía, que es un psicólogo –no es economista–, Kahneman, dice que la riqueza no está en el dinero, está en la pasión, en la actividad, en la lucha por nuevos objetivos, con ilusión y no contra nadie, sino con todos. Esto era Cataluña y ahora no lo es.

El  vicepresident

Molt bé. Gràcies, senyor Ballbé. Comencem el posicionament per part dels grups parlamentaris, començant per Esquerra Republicana de Catalunya.

Jordi Solé i Ferrando

Sí; gràcies, president. Bona tarda i moltes gràcies als tres compareixents per les seves intervencions i pels seus suggeriments de millora d’aquest projecte de llei. Realment han sigut tres intervencions molt interessants, i també força diverses entre elles; sobretot, doncs, destaca per la seva diversitat la intervenció del professor Ballbé, en relació amb les intervencions dels professors Pons i Segarra.

En qualsevol cas, en relació amb el que ha dit el senyor Ballbé, que m’ha semblat molt interessant, compartim aquesta visió de les relacions internacionals o de l’acció exterior oberta, àmplia i que, evidentment, no es pot cenyir als poders públics, als governs, etcétera.

Compartim també, fins i tot, diguem-ne, la relativitat de les sobiranies al segle XXI. Però, és clar, estem en un parlament en què hem de legislar de tant en tant, i ho hem de fer sobre determinades bases, no? Sobre la base del que diu l’Estatut d’autonomia; sobre la base també, de moment, fins que això no canviï, del que diu la Constitució espanyola.

I, en qualsevol cas, parlant de dependències o d’interdependències, vostè ha començat la seva intervenció explicant aquest cas tan interessant de Nicaragua. Al final, la sobirania de Nicaragua es va manifestar en el fet que va poder, diguem-ne, adreçar-se al tribunal internacional. A mi m’agradaria que la sobirania del meu país em permetés també adreçar-me al tribunal internacional o, fins i tot, al Tribunal de Justícia de la Unió Europea, que ni això podem fer, no? Per tant, jo crec que la sobirania avui en dia, tot i que ha evolucionat el seu concepte, continua sent interessant tenir-la. I, en qualsevol cas, a mi m’agradaria ser tan poc independent com ho és, per exemple –per posar un exemple que vostè ha posat, no?–, Hongria. Doncs, miri, jo vull el mateix nivell de poca independència que Hongria, que sent poca és molt superior a la que tenim nosaltres.

En qualsevol cas, coincidim amb aquest concepte obert i ampli de relacions internacionals. Tant és així que, de fet, aquest matí ja n’hem parlat amb diferents entitats de la societat civil; ells també reivindiquen, doncs, un paper més explícit en aquesta llei.

(…)

El  vicepresident

Gràcies, senyor diputat. Per part del Grup Parlamentari Socialista

Daniel Fernández González

Gràcies, president. En primer lloc, gràcies als doctors Pons, Sagarra i Ballbé per les seves intervencions, les seves aportacions, totes interessants i jo penso que útils per a la feina que ha de fer aquesta comissió i el conjunt del Parlament respecte a la llei, no?

.Respecte a la intervenció del doctor Ballbé, hi insisteixo, suggeridora, home, m’ha de permetre una certa defensa del candidat socialista, encara que sigui alemany, al Parlament Europeu, Martin Schulz. Per cert, hi ha hagut un debat interessant, ahir, sobre aquests temes. I haig de dir que la part positiva d’aquesta història és que, siguin o no siguin alemanys, els grans grups ideològics europeus presenten un candidat a president, diguem-ne, de la comissió. Per tant, aquesta és la novetat que jo penso…, més enllà de la nacionalitat, la novetat que per primera vegada hi ha un intent que hi hagin referents, diguem-ne…, encara que és cert que tots els grups presenten candidats. Per cert, Schulz és un gran coneixedor i amant de la cultura hispànica i catalana, i, per tant, aquesta defensa me l’ha de permetre.

Dit això, molt interessant la seva reflexió sobre el concepte de sobirania. Jo penso que… De fet, el text, en el preàmbul, diu una cosa així, de passada, no?, que és que hi ha una difuminació del concepte de sobirania –ho diu en el preàmbul, «tot difuminant el concepte de sobirania»–, i no deixa de ser, evidentment, interessant, atès que ara estem en un debat, certament, on el concepte de sobirania en el país s’ha col·locat en el centre del debat polític, no? Però aquesta idea de sobirania, si vostès volen més complexa, on ningú la té tota i cadascú en té una part, que s’imbrica amb una altra; aquesta idea de sobirania, diguem-ne, molt més limitada, o de no-sobirania, trobo que té elements molt interessants, i d’alguna manera impregna, també, el conjunt de legislació que fem en aquesta matèria.

(…)

El  vicepresident

Gràcies, senyor diputat. Continuem amb el Grup Parlamentari del Partit Popular.

Juan Milián Querol

Sí. Gràcies, president, i moltes gràcies també als tres compareixents per les seves aportacions, tan diferents, una més que les altres. Jo, permeti’m que ho digui, prefereixo ser Baviera o Catalunya, sobretot, abans que Hongria, no?, perquè a la Unió Europa la mida importa, i sempre podrem decidir més estant dintre d’Espanya que no pas fora d’ella.

(…)

.El  vicepresident

Gràcies, senyor diputat. Continuem amb el Grup Parlamentari d’Iniciativa per Catalunya Verds – Esquerra Unida i Alternativa.

Lorena Vicioso Adria

Gràcies, president. Gràcies, per les vostres explicacions. La veritat és que han sigut molt diverses, però també molt interessants, que completen molt i que ens serveixen a nosaltres molt a l’hora d’enriquir una mica la llei.

(…)

Que la llei és necessària, no només per al desplegament de l’Estatut, com també… –un reclama, no?, Un altre aspecte que jo també vull que…, per veure què en penseu i com ho podríem incloure dins de la llei, és que nosaltres creiem que es parla molt de la internacionalització de les empreses a l’exterior, però no es parla que s’ha de garantir…, o s’ha d’exigir a aquestes empreses que garanteixin els drets humans i, sobretot, que garanteixin els drets laborals. Ens hem trobat molt, a la Comissió d’Acció Exterior…, de moltes visites de gent d’altres països en els quals, sobretot a l’Amèrica Llatina…, ens explicaven com empreses directament catalanes no complien els drets laborals que s’haurien de complir. Com ho podem incorporar en aquesta llei? Quins són els dispositius polítics i jurídics que caldrien per incorporar-los a aquesta llei?

I, res, dir que estic totalment d’acord amb el professor Ballbé, no?, que per nosaltres l’acció exterior hauria de ser també de tota la comunitat, de tota la feina que no només es fa des d’aquí, sinó de tota la feina que es fa a nivell internacional, de la gent que hi coopera, i de totes les comunitats que existeixen al voltant del món.

El  vicepresident

Gràcies, senyora diputada. Continuem amb el Grup Parlamentari de Convergència i Unió.

Mireia Canals i Botines

Gràcies, president. Primerament, agrair al professor Eduard Sagarra, al professor Manuel Ballbé i al professor Pons la seva assistència, que hagin dedicat un temps a llegir-se la llei –per a uns més farragosa que per a d’altres– i que ens hagin aportat les contribucions que ens han aportat, que em sembla que ens ha faltat una mica de temps.

(…)

Primerament, professor Ballbé, compartim la visió d’unes relacions internacionals obertes i creant sinergies amb la ciutadania, que de fet reflecteix el títol tercer d’aquest projecte de llei, molt a pesar que s’hagi segurament de reredactar i revisar en el seu conjunt. Però aquesta llei sorgeix a partir de la necessitat que té el Govern de Catalunya de definir l’àmbit d’aplicació, les línies generals d’actuació, les estructures organitzatives, els mecanismes de planificació, participació i seguiment de l’acció exterior de Catalunya, i la voluntat d’assolir la màxima projecció exterior de Catalunya, dels seus interessos, a més de posicionar o reposicionar Catalunya com a subjecte actiu amb relació a matèries de la seva competència i, a més a més, del seu interès.

(…)

.El  vicepresident

Molt bé, gràcies. Continuem amb el senyor Manuel Ballbé.

Manuel Ballbé Mallol

Bueno, yo creo que está bastante claro. Hemos dicho ya que la ley es muy importante, pero que sea muy importante no quiere decir que tenga que ser reglamentista, cerrada o solo administratocéntrica.

Lo administratocéntrico también es muy importante. Por ejemplo, Slaughter –que ya he citado antes– en uno de sus libros se pregunta ¿Cuáles son los nuevos diplomáticos? Los nuevos diplomáticos son los reguladores y los funcionarios, por ejemplo, los de la Comisión Nacional de Valores, la Securities and Exchange Commission (SEC) en Nueva York, la de Hong-Kong, etc, que se reúnen periódicamente y toman decisiones que tienen un efecto global. Y dice: «Esta es la nueva soberanía y la nueva diplomacia». Cataluña tiene que estar en todos –ahora estoy hablando a nivel administratocéntrico– los organismos de cooperación interadministrativa, formal o informal, porque en definitiva tienen un poder tremendo. Es la nueva soberanía relacional.

Por ejemplo, yo recuerdo que el Diputado de esta Cámara, Marcel Riera, participaba en la asociación de parlamentarios que reunía periódicamente a representantes de los 50 parlamentos norteamericanos y de los de Austria, Alemania, etc. Bueno, pues, era una relación importantísima, porque los parlamentarios norteamericanos de los cincuenta estados tienen el 90% de las competencias en Estados Unidos. Y esto es la acción exterior, también. O sea que hay una parte de esta ley que tiene que orientarse en esta soberanía relacional transversal.

Por cierto, también me gustaría decir, aunque ya no tenemos tiempo…, pero, vamos a ver, ¿por qué el Estado de Delaware atrae a más del 60 por ciento de todas las empresas de Estados Unidos, que se registran en este Estado? Y también extranjeras: acción exterior-acción interior. ¿Por qué el estado de Delaware tiene los impuestos más bajos? No, los tiene más altos. Atrae a estas empresas porque tiene calidad reguladora. Por eso el Parlamento es muy importante, porque hace leyes que favorecen la innovación y la agilidad de las empresas. Esto está explicado en nuestro libro “Estado competitivo y armonización europea”, que escribimos con el profesor Carlos Padrós hace más de diez años

Por ejemplo, ¿cuánto tardaríamos ahora en crear una ley…, como la de sociedades anónimas, pero que hagamos una nueva denominada «sociedad SX»? Tardaríamos diez o quince años en Europa. En cambio, en el Parlamento de Delaware inmediatamente… O sea, la competitividad de un país como Delaware o de Cataluña no está solo en la productividad de sus empresas, sino en la calidad de la leyes, en la calidad y en la agilidad de sus administraciones públicas y en su continua innovación. Por ejemplo, en Delaware tenían tribunales mercantiles; aquí los tenemos desde hace diez años. Por cierto –hablando otra vez de incidencia global–, el juez que ha ganado en el Tribunal Europeo todo el tema de los desahucios, que tiene una gran repercusión en toda Europa, es de Barcelona: José María Fernández Seijo. ¡No lo sacamos esto, no estamos proyectando que esto es Cataluña también, incidiendo directamente en el derecho europeo!

Por lo tanto, yo esta ley la pensaría más. Pero, por ejemplo, la Diputada de Iniciativa ha advertido una cuestión muy importante, que es la proyección exterior que dan las empresas catalanas. Las empresas catalanas y españolas que están en Bangladés, donde se produce un genocidio en sus fábricas por cáncer, toxicidad y no prevención de riesgos laborales, eludimos nuestra responsabilidad. Bueno, pues Estados Unidos tiene la Foreign Corruption Act; además de tener la ley interior anti-corrupción Brivery Act, tiene la Foreign Corruption Act, persiguiendo el FBI a las empresas norteamericanas que sobornen en el exterior. Por ejemplo, en realidad, nosotros tenemos –teníamos– la YPF Argentina, a través de Repsol, porque los norteamericanos que son unas petroleras mucho más importantes, fueron allá, pero no podían sobornar, porque tenían la Foreing Corruption Act y el FBI detrás, y, nosotros…, pues, ya se sabe lo que pasó…

Es decir que nosotros podemos hacer una Foreign Corruption Act, que es la proyección de una corporate social responsibility catalana. Podemos regular aquí que las empresas catalanas van a hacer cumplir los mismos, estándares de prevención de riesgos laborales, tóxicos o medioambientales en su actividad exterior, aunque se camufle con empresas subcontratadas.. Nosotros pensamos que todo esto va a crear problemas a las empresas catalanas o españolas. Vamos a ver, con China, ¿cómo competimos con China? ¿Por cantidad? No, ¡por calidad! Las camisas chinas son cancerígenas por el tinte.  No las de marcas europeas en China, pero las otras sí. Es decir que nosotros tenemos que elevar los niveles de seguridad alimentaria, de seguridad anticancerígenos, de seguridad de riesgos laborales. Nosotros estamos exportando know how de prevención de riesgos laborales, de seguridad ambiental, alimentaria, etc por todo el mundo.

Hay una multinacional catalana, que… como casi todo lo de Cataluña está en cierta decadencia por peleas internas familiares, que es Ficosa; es una multinacional que está en China, Detroit, Sao Paulo… en todos sitios. Pues, la delegada de riesgos laborales –catalana–, está dando cursos por todo el mundo y a Ficosa se lo piden otras empresas de estas partes del mundo en desarrollo.

En Estados Unidos, el Wall Street Journal dijo hace unos años que Europa era, criticándonos, “un nuevo imperio”, y concretaba:  «Un imperio regulador». Pues sí, sí, efectivamente, Europa es un imperio regulador, pero el imperio de la ley, no el de la desregulación que hizo Estados Unidos y que es, por ejemplo, la causa de la crisis financiera actual. La paradoja es que estas regulaciones europeas son, en realidad, las originarias americanas, como la Clean Air Act de 1970 que hoy no es más que el Tratado de Kioto que EEUU todavía no ha firmado, y que la Unión Europea y Naciones Unidas han liderado en el mundo. Pero es un invento californiano y norteamericano.

Nosotros competimos y somos una referencia –Cataluña, España y Europa– por los temas reguladores, y eso no dificulta a las empresas, porque cuando la gente sepa que está comprando una camisa china o un pescado que está supercontaminado, va a beneficiar a nuestras empresas. Por lo tanto, el tema de la Foreign Corruption Act transformada en una responsabilidad social de la empresa proyectada en el exterior, sería una referencia competitiva de Cataluña.

Y dos últimas cosas, si me deja, por estos cinco minutos interpretados tan laxamente. Dos cuestiones. Uno, Manuel Montobbio es un embajador de España, ha estado la última vez en Albania, catalán. Había sido becario en mi departamento cuando estudiaba económicas y derecho. Uno de los destinos que tuvo era una nueva embajada de España sólo para ocupar puestos españoles en todos los organismos internacionales y europeos donde no rellenamos el cupo español. Ocupar estos puestos, de cualquier nivel, es parte fundamental de esta soberanía relacional.

Entonces, esta ley tendría que decir: «Acción exterior: Cataluña va a tener una especie de embajada, o cómo la llamen, para facilitar la presencia de catalanes como trabajadores en todos estos organismos. Pero, claro, se trata de que estemos en todos sitios: por una parte, por los organismos interadministrativos, que no vamos; y por otra, por proyectar nuestras organizaciones no gubernamentales en el mundo.

Ha dicho una cosa el diputado del PP, que yo estoy de acuerdo, pero… cuidado, es verdad: Baviera no quiere la independencia. Yo… el que quiera la de Hungría, como decía el diputado de ERC… tranquilos, es como la de Crimea. Se independiza con un pseudoreferendum para depender de Moscú.

Y en Cataluña tenemos un precedente, cuidado, porque si no aprendemos de la historia ésta se repite. La historia de Cataluña de 1640 es una lección que seguimos sin aprender. El rey francés se anexiona de una parte de España y de Catalunya, el Rosellón y el norte de la Cerdanya. El 10% del territorio catalán. Era entonces la soberanía económica, el territorio. El rey de España envía al Conde Duque de Olivares para recuperar el territorio catalán y español, y ¿qué hace el presidente de la Generalitat, Pau Claris? Declara contra España la república catalana, no independiente sino dependiente del rey Borbón de Francia, enfrentándonos contra las tropas españolas que venían a ayudarnos a recuperar esta parte de la soberanía catalana y española. Los franceses no vinieron a ayudar al presidente de la Generalitat, Claris, y Cataluña perdió para siempre el Rosellón, con el epílogo que esto reforzó al rey Borbón de Francia que, 70 años después, nos derrotará en el famoso 11 de septiembre de 1714. Y encima, todavía, ponemos una calle y monumentos a quién tomó estas decisiones precipitadas y erróneas.

Parece que la lección no la queremos aprender, puesto que ahora una supuesta (in)dependencia de Madrid conlleva una dependencia de Berlín, como sufren la mayoría de small states satélites y el sur de Europa, con su ordeno y mando, y políticas de austeridad que sólo benefician a su hegemonía y dominación.

Sin embargo, en el interior de Alemania tienen un modelo ejemplar de integración que Madrid no aplica, a pesar del mandato del artículo 2 de la Constitución que dice España…es una unidad compuesta por “nacionalidades y regiones que la integran”.

Esto es lo que tenemos que ver, que Baviera tiene poder, pero porque en Berlín manda una décima parte de todo, en el Bundesbank –en el Banco Central Alemán-, en el Bundesban -la Renfe alemana-, etc. ¿Para qué querría Baviera independizarse si manda también muchísimo en Berlín? Aquí, en Madrid, es lo contrario: excluyen a las nacionalidades y regiones y no aplican los cupos que corresponden en todas las instituciones nacionales de España que no pueden ser instituciones centralistas y excluyentes del resto de España. Por tanto, hay que ser integrador de la periferia en el centro porque sino se hace este proceso centrípeto sólo funciona el proceso centrífugo de separación.

Y la última cuestión es geographical indication. La OMC ha creado como una denominación de origen mundial, que es la geographical indication. Hoy el queso feta solo se puede denominar al producido en Grecia, el arroz basmati solo en la India, el champagne en la Champagne, etc. Cataluña tendría más acción exterior si registrara más productos como GI. Yo hice un dictamen ya hace años para el vino. La denominación de origen Cataluña era muy importante, y resulta que son los vinos más malos de Cataluña. Pero es que ahora la geographical indication es para todos los productos. El gorro panamá solo se puede hacer en una región de Ecuador. Esto es otro tema de acción exterior. Es decir, vayamos a una geographical indication de Cataluña, que es compatible con «product of Spain» y es compatible con las diferentes denominaciones de origen.

Por eso a esta ley yo creo que le falta innovar más. Pero, a ver, esto también hay que decirlo: Cataluña, el efecto Cataluña, como el efecto California, como el efecto Delaware, existe no solo en España, sino que es una referencia en Europa y en el mundo. Por eso insisto que lean el libro de Las ciudades creativas, Cataluña es la 11ª región mundial.

Cantidad de clase creativa viene a Barcelona y a Cataluña, y no le estamos ofreciendo lo que viene buscando y le atrae de esta región creativa. Y nosotros estamos haciendo todo lo contrario: quejándonos, desacreditándonos, etc. El Parlament también podía intentar un principio general, no reglamentista, para absorber y dar salida a toda esta clase creativa global que considera que Cataluña y Barcelona es uno de los sitios más creativos del mundo.

El  vicepresident

Molt bé, moltes gràcies. Reitero l´’agraïment al senyor Xavier Pons, al senyor Eduard Sagarra i al senyor Manuel Ballbé, en nom de la Comissió d’Afers Institucionals.

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La importancia de la regulación para mantener nuestra soberanía económica. Conferencia de Manuel Ballbé en la Abogacía del Estado

“La importancia de los organismos reguladores nacionales ante la competencia global”,  conferencia impartida por Manuel Ballbé, Catedrático de Derecho Administrativo de la UAB,  en el marco de las Jornadas de Estudio sobre la Regulación de los Mercados: Telecomunicaciones, Energía y Valores, organizadas  por la Abogacía General del Estado,  en Madrid los días 19, 20  y 21 de noviembre de 2008.

Tenemos una visión a veces demasiado estrecha, demasiado estatocéntrica e incluso europeocéntrica del Derecho y de la regulación. En la actualidad sólo se puede tener una perspectiva jurídica global incluso para aplicar nuestro derecho interno. En esta cotidiana interacción internacional es decisiva la calidad de nuestro derecho, de nuestras administraciones públicas, organismos reguladores y tribunales ya que van a ser un factor decisivo para tener protagonismo en la competencia global.

Habría que recordar la tesis del premio Nobel de Economía Douglas North: la revolución industrial en Inglaterra (y no en otro sitio) se produjo porque la elaboración de una ley de patentes había propiciado una explosión de innovación y de desarrollo económico ya que hasta entonces no estaban protegidos los derechos de creatividad y propiedad intelectual.

Este postulado, recuerden, es de un economista, no de un Abogado del Estado, y lo que significa es que gracias a la elaboración de esta ley (que estimuló la innovación y persiguió el plagio), a la creación de una Administración pública especializada (que llevaba a cabo funciones reguladoras, el registro de patentes), a todo un law enforcement, es decir, a unas fuerzas de hacer cumplir la citada ley, y a una jurisdicción especializada, se consiguió una innovación y un desarrollo económico, industrial y comercial, inimaginable hasta ese momento.

Es decir, en cualquier estrategia de competitividad de un país, debe tenerse en cuenta la calidad y la competencia de su derecho, de sus Administraciones Públicas y de sus tribunales especializados, que configuran una reputación y una imagen del país decisiva en la competencia global, tal y como explicamos en el libro de Ballbé y Padrós, Estado competitivo  y  armonización  europea, Ariel económica, 1997.

El segundo ejemplo de que la competitividad de un país depende de la calidad de su derecho y de sus administraciones y tribunales, nos lo muestra Estados Unidos. Los economistas neoliberales, nos explicaban que el mercado se regulaba solo. Está claro que no habían leído la Declaración de Independencia de Estados Unidos y las causas que la originaron. Fue precisamente como respuesta al establecimiento de una regulación inglesa que establecía un monopolio del comercio a los ingleses de la isla, excluyendo a los ingleses de las colonias de América. Por tanto, un aspecto constitucional clave desde ese momento, fue regular  incluso  constitucionalmente  el derecho de la competencia, al proclamar en las 13 Constituciones (del Estado de Nueva York, de Massachusetts en 1780, de Maryland en 1776, etc.) y en el capítulo de los derechos fundamentales, que «los monopolios son contrarios al espíritu libre y deben ser rechazados». Desde entonces, el mercado y la competencia estaban regulados en las mismas leyes constitucionales. Y eran los tribunales, primero estatales y luego federales, los encargados de interpretar y ordenar las prácticas en el mercado. Así pues, el mercado estaba ordenado por el Estado. Eso sí, a través de los tribunales (en la tradición del common law) y no todavía por Administraciones reguladoras de la competencia que aparecerán a finales del siglo XIX. Aún hoy, ni en nuestra Constitución ni en el fallido proyecto europeo, se ha consignado una propuesta de artículo similar declarándose contrarios a los monopolios, y por tanto, regulando desde un principio y, como valor jurídico constitucional, el derecho a la competencia como se había hecho en los EEUU.

Ciertamente, este derecho se concretó y amplió mucho más, precisamente por un movimiento popular contra las progresivas concentraciones que se estaban haciendo fundamentalmente a partir de las empresas que gestionaban un monopolio natural como el ferrocarril. La Sherman Act de 1890, ley federal, regulará el mercado y la competencia en todos los aspectos que afectarán al comercio interestatal. La frase famosa del Senador Sherman sigue siendo un principio y un valor constitucional nada invisible: «si no queremos un Rey absoluto en la política tampoco debemos tolerar un rey absoluto de la producción, transporte y venta de lo que necesitamos para vivir; si no nos sometemos a un emperador, no nos deberíamos someter a un autócrata del comercio, con poder para impedir la competencia y fijar los precios de cualquier producto que necesitamos para vivir».

 EE.UU. es la primera potencia mundial debido a la creación de una Administración y de una regulación pionera de la competencia. Estas primeras regulaciones que incidían en la estructura y funcionamiento del corazón del mercado se extendieron a otros campos que transformó EE.UU. en un Estado administrativo y regulador.

Efectivamente, hubo tres grandes oleadas reguladoras que se llevaron a cabo a lo largo del siglo XX.

La primera fue con el Presidente Wilson, a través de un movimiento del que Obama se siente seguidor, el progressivism. Este movimiento estaba en contra del Estado anómico, del caos, de la corrupción y politización del derecho y de la Administración anoréxica que había. Por ello, se construye un Estado administrativo y regulador y se crean algunas de las instituciones claves como la Reserva Federal en 1913. Precisamente, al crear este Banco Central, se suspendió el mercado de Wall Street durante varios meses y la calidad de este organismo regulador monetario consiguió una hegemonía en el mundo que ostentaba hasta ese momento el Banco de Inglaterra.

La creación de la nueva Comisión reguladora del comercio interestatal, la Federal Trade Comission (FTC) en 1915, supuso la consolidación de un modelo y organismo regulador que hoy se impone como la fórmula más exitosa en el plano global. Efectivamente, la Organización Mundial del Comercio (OMC) creada en 1994 intenta regular no sólo el libre comercio, sino los derechos inherentes (seguridad alimentaria, ambiental, etc.) entre los más de 150 Estados del Mundo tal y como hacía la FTC con sus 50 estados de Norteamérica.

Asimismo, en esta primera etapa reguladora en los EE.UU., se  aprobaron leyes como la del Impuesto sobre la Renta a las Personas Físicas, que necesitó de una enmienda constitucional para implantarse. U otras regulaciones importantes como, por ejemplo, la Clayton Act que fue una concreción más de la regulación y el control de la competencia. El juez Louis Brandeis, nombrado por Wilson como magistrado de la Corte Suprema, fue uno de los teóricos del peligro de las grandes concentraciones empresariales y bancarias sin control ni regulación adecuada. Su libro El dinero de los demás, editado en España por Ariel, es de gran actualidad un siglo después, incluso para entender la crisis financiera americana en que estamos inmersos globalmente.

También cabe destacar de este periodo la primera regulación sobre seguridad alimentaria, tan importante hoy cuando vemos los riesgos que nos vienen del comercio, por ejemplo, con China. El organismo regulador americano, la FDA, tiene un impacto global aunque cada vez más disputado por la OMC y el Codex Alimentarius.

La visión administrativa y reguladora de la presidencia Wilson se concretó también con una propuesta como fue la Liga de Naciones, embrión de lo que es hoy Naciones Unidas. Aunque algunos la critican por sus fracasos políticos, lo cierto es que pocos tienen en cuenta sus múltiples e innumerables éxitos a través de las regulaciones internacionales que por vía de tratados y convenios ha ido implantando en todo el mundo. Es decir, múltiples regulaciones administrativas, desde Kyoto, hasta  las  derivadas  de  la  Organización  Mundial  de la Salud, pasando por las regulaciones de las químicas, seguridad alimentaria, derechos de la mujer, etc.

La segunda gran oleada reguladora, vino después de un momento muy parecido al actual: el crash del 29. El Presidente Roosevelt, de larga experiencia administrativa como gobernador del Estado de Nueva York, tenía como asesores a los catedráticos de Derecho Administrativo de Harvard, Landis y Frankfurter. A éstos les encarga que redacten las leyes del mercado de valores y la creación de su Administración reguladora, la Security Exchange Commission, que va a ser uno de los pilares del sistema regulador del mercado, modelo de referencia en todo el mundo. Este sistema regulador implicaba: la Corporate Responsability, la transparencia, la configuración de un departamento de riesgos financieros, y la obligación de hacer aflorar la información de su actividad, lo que se denomina Regulation Through Revelation. Por último se las obligaba a someterse a un control externo, las auditorías, y a la inspección de la SEC. La superación de la crisis del 29, la consolidación de un capitalismo amplio de mercado, sólo es explicable a través de estas meticulosas e ingentes regulaciones, como la Glass-Steagall Banking Act (1932) que obligó a separar la banca comercial de la banca de inversión.

La tercera gran oleada reguladora va a ser la de los Presidentes Kennedy y Johnson, fruto del activismo de los movimientos sociales que serán la fuente de todos estos nuevos derechos: civiles, discriminación positiva, ambientales, seguridad vial, del consumidor, riesgos laborales, etc.

Se crearon, además de un paquete de leyes como la Clean Air Act (ley del aire limpio) de 1970, embrión del Tratado de Kyoto o las agencias reguladoras como la EPA (Environmental Protection Agency). Lo mismo ocurrirá en materia de riesgos laborales con la creación de una administración ad hoc como es la OSHA (Occupational Safety and Healh Agency). En estos  campos  se  aplica otra vez el modelo regulador de responsabilidad de la empresa diseñado por Landis, estableciéndose que todas las empresas deben tener un departamento de prevención de riesgos, aflorar información, hacer planes de prevención en ese sentido, auditorías de riesgos laborales, etc. Y esto se extiende en Alemania y Estados Unidos a los riesgos ambientales, estableciéndose el enviromental officer, que ya es obligatorio en las empresas, como en el futuro lo será la revelación y auditoría de emisión de CO2 y otros gases de efecto invernadero.

También  ha  habido  officers  de  prevención  de  discriminación  racial  y  de las mujeres que nuestra ley de igualdad todavía no ha implantado, como el Affirmative Action Officer, es decir, la obligación de las empresas de revelar la composición de la plantilla directiva y de remover los obstáculos de esta sutil discriminación.

Quien todavía mantiene que los EE.UU. se hizo grande gracias al libre mercado, es decir, al modelo de «Más Mercado, Menos Estado y Menos Regulación», tiene un completo desconocimiento del derecho que ha regido a lo largo de todo el siglo XX. Lo cierto es que han tenido «Más y Mejor Mercado» gracias a «Más y Mejor Regulación», sistema que hoy es copiado en la UE y en el resto del mundo.

Todo esto lo digo porque es la construcción de este Estado regulador lo que ha hecho grande a EE.UU. No nos debe extrañar que en la globalización, se imponga este modelo de globalización/americanización.

El único contrapoder regional a los EE.UU. lo ha presentado la UE con un modelo regulador inspirado en los EE.UU. pero mucho  más  desarrollado ya que las largas presidencias republicanas desreguladoras han relajado la aplicación y control de los nuevos derechos. Esta relajación, así como la obligación de informar por parte de los bancos y otras entidades financieras, trajo como consecuencia las hipotecas basura que es una de las causas de la crisis actual de inseguridad jurídica y desconfianza por parte de los mercados al no haberse garantizado por parte de los organismos reguladores la transparencia y la información veraz de las entidades financieras.

La paradoja de la deregulation es que ya sea por las crisis que ha causado o por el activismo de los movimientos sociales o por la visión de los gobiernos europeos menos neoliberal, es que en el mismo momento histórico de la deregulation se produjo una re-regulation, sobre todo en Europa. De ahí ha surgido un modelo de referencia de globalización-europeización, es decir, de globalization- regulation.

La misma constitución de la OMC (Organización Mundial del Comercio) y la creación de un tribunal mundial del comercio como es el Appellate Body (AB), tan desconocido como trascendental, no es más que la substitución del modelo GATT de integración más política y económica, (es decir, más politizada y economicista), a una Global integration through law, cuya experiencia más exitosa ha sido la integración europea a través del derecho.

Hace un año, el Wall Street Journal denunciaba que la Unión Europea se estaba configurando y pretendía ser un Nuevo imperio en el mundo. Eso sí, un Imperio no basado en el poder militar sino un Imperio regulador. Esta acusación a la UE como Imperio regulador, lo argumentaba por el desarrollo de una serie de normativas de gran impacto, no sólo en Europa sino en el resto del mundo, como es la regulación de las empresas y productos químicos: el REACH (Research Evaluation, Autorization Chemicals) y la constitución en 2008 de la Agencia europea ECHA. También se basaban en la oposición de la EU a la fusión de Honeywell-General Electric por afectar al derecho a la competencia en el mercado europeo. Lo mismo ha ocurrido con la sentencia europea contra Microsoft. La acusación de activismo regulador europeo en cuanto a seguridad alimentaria o ambiental (Kyoto frente a EE.UU.), serían una de las pruebas del imperialismo regulador que obliga al resto del mundo –si quiere introducirse en el mercado europeo– a adaptarse a unos estándares reguladores más estrictos y garantizadores de los derechos a la vida y a la salud y la seguridad de los ciudadanos europeos. Aunque inicialmente se acusaba a estos nuevos requisitos ambientales, sociales, de salud, etc. como meros impedimentos proteccionistas, tanto la jurisprudencia del AB, como las catástrofes cíclicas por una concepción del libre comercio sin matices (recuerden el caso de China con la melamina en la leche para bebés) hacen que se demuestre la necesidad de estándares de regulación social, de salud y seguridad que se extiendan al resto del mundo incluso por los mismos EE.UU. que han sido víctimas también de estas invasiones de un libre comercio de productos contaminados (juguetes con plomo, alimentos con mercurio, prefabricados con amianto, etc.). Esta carrera competitiva mundial en calidad reguladora ha hecho que las administraciones, las regulaciones y los profesionales europeos sean una referencia de calidad y seguridad en todo el mundo y por tanto, que la UE esté ganando en la competencia mundial gracias, también, a esta competencia de sus administraciones, regulaciones y profesionales.

Es decir, todo este sistema, al final, está configurando un modelo alternativo de globalización como europeización gracias, precisamente, a esta aplicación de la Integration Through Law que hicimos en la Unión Europea y que, ahora, se está convirtiendo en una integración global a través del derecho. No debería sorprendernos que España sea uno de los países que ha liderado este modelo regulador de calidad y de ordenación de los mercados, hasta el punto que en la crisis bancaria internacional, los especialistas financieros como los de The Economist o los del Financial Times, han elogiado el modelo español de regulación bancaria frente a los del resto del mundo. Son elogios que a menudo no damos la importancia que tienen para nuestra reputación mundial porque nosotros seguimos aferrados a una hipercrítica interior  que  no  sólo  no  es real sino que no nos favorece para superar la crisis en que estamos inmersos por culpa de  esos sistemas desreguladores. Que esta competencia reguladora de España propicie o sea una de las razones de la competencia de nuestras empresas o bancos en la conquista de los mercados globales se ve también con el elogio de Obama a Alemania, Japón y España, como líderes de las empresas de energías renovables.

Nuestra competencia reguladora es más decisiva hoy porque ya hemos dicho que la OMC es un sistema de integración a través del Derecho. Deberíamos estar mejor posicionados a la hora de competir y conquistar nuevos mercados en el mundo que hoy no se hace a través de la fuerza militar o con una visión sólo política o economicista sino a través, y fundamentalmente, del imperio del Derecho. La prueba es el decisivo papel que está cumpliendo el tribunal mundial del comercio, el Appellate Body, y lo que significa también de nuevo modelo de integración plural y jurídico frente al fracasado modelo de unilateralismo americano. Efectivamente el intento de implantación de un Sheriff global con Bush, implantando la Ley del Oeste (o del más fuerte) en el mundo ha sido un fracaso tanto en la vía militar como en la ambiental, social, económica, y financiera.

El AB es el único tribunal internacional a cuyas sentencias se somete Estados Unidos. Ha ganado 40 pleitos pero ha perdido 40. Entre ellos cabe destacar el del juego por internet frente al Estado caribeño de Antigua y Barbuda. EE.UU. sigue prohibiendo el juego por Internet en algunos estados y ha perdido este caso. Aunque esta sentencia no se está cumpliendo por EE.UU., el mecanismo para hacerla cumplir (derecho de retorsión o de retaliate) de la OMC, permite suspender por parte de Antigua y Barbuda el pago de los derechos de propiedad intelectual de muchos productos norteamericanos.

Otra sentencia que perjudicaba a los estados en vías de desarrollo era la política antidumping de los EE.UU. ante la importación de productos. EE.UU. hacía un redondeo (Zeroing) imponiéndoles una sobre tasa a dichos productos. El AB ha desautorizado este año tales prácticas y ha condenado a los EE.UU. en diversas sentencias. Paradójicamente, muchos gobiernos de países del Tercer Mundo (como Lula en Brasil) han pasado de una posición antiglobalización retórica a una defensa de la OMC y del AB porque han ganado importantes litigios frente a los más poderosos.

Aunque la competencia en el mundo todavía se rige por la ley del Oeste, lo cierto es que en este campo, la OMC empieza a vislumbrarse que podría ser el organismo regulador y el tribunal global de la competencia. Ello se comprueba en una reciente sentencia en la que se condena a México por el monopolio de Telmex y se da la razón a los EE.UU.

En lo que respecta a España, es crucial que superemos esta visión estrecha como si fuéramos un mercado aislado o incluso un mercado únicamente europeo. Debemos preparar a nuestras empresas para la competencia global y para ello los organismos reguladores españoles deben ser conscientes de que sus decisiones deben ser interpretadas con arreglo a este mercado real que ya no es el español o europeo sino el mundial. La hipercrítica que hemos hecho estos años a nuestros organismos reguladores e incluso a nuestros políticos y legisladores no tienen fundamento en la realidad económica empresarial o jurídica mundial. Hemos logrado convertirnos en la octava potencia del mundo, entre los casi 200 estados, en un mercado mundial de 6.600 millones de habitantes, con un pequeño gran país como el nuestro de apenas 45 millones de ciudadanos y que estaba en el vagón de cola cuando entramos en la UE.

Este éxito no hubiese sido posible si no fuera por la capacidad de trabajo de nuestra gente, pero también de la calidad de nuestras regulaciones, administraciones y de los profesionales que están en ellas. La calidad española ha sido uno de los factores decisivos para que algunas de nuestras empresas sean ya, no sólo campeones nacionales o europeos, sino Global players, e incluso que estén entre las 10 primeras empresas más importantes y dinámicas en la competencia global en muchos sectores.

El Presidente Felipe González tuvo una visión muy clara de esta estrategia global. Cuando se liberalizaron y se privatizaron muchas de nuestras empresas no se fragmentaron siguiendo el modelo decimonónico de fragmentar  y crear diversas empresas en competencia como si estuviéramos en un mercado autárquico, sino que se mantuvo una concentración ahora privada, que en principio podía pensarse que era un mecanismo proteccionista (como el de los campeones nacionales) pero que en el fondo sirvió para que la mayoría de ellas pudieran ser  competidoras  globales  frente  a  los  gigantes  de EE.UU., Europa o Asia. Recordemos que esta política reguladora no cumplía las reglas de la competencia teóricas de Estados Unidos de hace un siglo cuando dejamos que Telefónica no se fragmentara como ATT en Estados Unidos.

Es decir, si la estrategia de campeones  nacionales se hubiera hecho como mecanismo proteccionista, estas empresas no hubieran sido competitivas frente a las extranjeras de Europa y del mundo. Es cierto que algunas de ellas, burocratizadas y politizadas no han sabido conquistar nuevos mercados (ni tan siquiera el Iberoamericano) y todos conocemos cuáles son, aún cuando alguna ha desaparecido ya. Pero podemos comprobar cómo otras muchas, gracias a la visión estratégica de favorecerlas y prepararlas para la competencia global, primero se posicionaron en el mercado iberoamericano donde consiguieron volumen (sobre todo gracias al dinámico y nada fácil mercado de Brasil);  y así, posteriormente, poder desembarcar y conquistar otros mercados en Europa, cosa inimaginable para muchos europeos que el Abbey Bank o O2 sean hoy de multinacionales españolas. Esta estrategia de los  organismos reguladores españoles no sólo favorecía a las multinacionales españolas, sino que gracias a este asentamiento previo como «cabeza de playa», por ejemplo en Brasil (Telefónica, Banco de Santander, BBVA), se crearon unas redes que han permitido desembarcar a pequeñas y medianas empresas españolas, que de otro modo, con el proteccionismo existente en estos países, les hubiera sido imposible introducirse y prosperar.

Ahora, en muchas partes del mundo, reconocen el espíritu emprendedor de las empresas españolas pero también se reconoce nuestra regulación y calidad de nuestros organismos reguladores.

En la actualidad hay una tentación por parte de los reguladores españoles y europeos a aplicar de forma dogmática, estricta y retórica, el derecho de la competencia. No se tiene en cuenta que EE.UU. paradigma del derecho de la competencia y antitrust, ha ido desarrollando una sofisticada doctrina jurisprudencial y legal –durante las últimas décadas–  que  ha  ido  configurando una concentración económico-empresarial en total desequilibrio y desventaja competitiva para las empresas europeas y por supuesto españolas.

En efecto, la doctrina neoliberal y conservadora y las escuelas económicas de prestigio como las de Chicago o Virginia, desarrollaron los principios del «Duopolio competitivo». Es decir, admitían una hiperconcentración dentro del mercado norteamericano siempre que al menos se mantuvieran dos gigantes que se hicieran la competencia. También  posibilitaban  esta  hiperconcentración  con la teoría de los mercados conexos relevantes. Otra forma de favorecer grandes concentraciones empresariales era la jurisprudencia de que sólo se produce abuso de posición dominante en los EE.UU. cuando se domina más del 70% del mercado, mientras, en la UE o en España es del 50% (Ballbé, «Es la economía (global), estúpido», El País, febrero 2006). La más extrema, que está en la jurisprudencia de la Corte Suprema, es la legitimación del monopolio por eficiencia o por innovación tecnológica (McKenzie and Lee, In Defense of Monopoly. How market power fosters creative production, UMP, 2008).

Todas estas doctrinas y jurisprudencia no las tienen en cuenta los reguladores y los tribunales europeos o españoles, aferrados como la fe del converso, a unas doctrinas superadas. Sólo puede mantenerse un equilibrio en el mercado europeo, español o mundial si se reproducen y aplican por nuestros tribunales y nuestros reguladores en España y en Europa, aquéllas técnicas y la jurisprudencia permisiva americana. En definitiva, el derecho de la competencia desde sus orígenes (Ballbé, «La competencia como principio vertebrador del sistema pluralista», en Anuario de la competencia, 1998) fue un movimiento popular político constitucional y jurídico contra la concentración de poder, ya fuera religioso, político o económico. La Revolución inglesa luchó en 1648 contra los ingentes monopolios y concesiones que concentraba el Rey. La inmigración a América en 1605 y durante todo el siglo posterior fue fruto de la persecución religiosa. Efectivamente, emigraron puritanos perseguidos por el establisment anglicano, emigraron católicos ingleses (como Calvert, Lord Baltimore) por la intolerancia anglicana, emigraron protestantes perseguidos por los católicos en media Europa y viceversa, emigraron ortodoxos de Europa del Este, así como judíos perseguidos por todos, etc. Esta situación provocó un pluralismo religioso en América y unas corrientes políticas y económicas basadas en el principio de antimonopolio religioso, el antimonopolio económico y antimonopolio político, es decir contra el centralismo político cuya alternativa era el federalismo territorial y el pluralismo de los grupos. Esta interrelación se plasma en la obra clásica Cato’s Letters de Gordon y Trenchard del siglo XVIII, donde se proclamaba «los monopolios son igualmente peligrosos en el comercio, en la política y en la religión: un comercio libre, un gobierno libre y una conciencia libre son los derechos y la bendición de la humanidad».

Por tanto, la visión economicista que domina hoy, distorsiona el verdadero sentido del derecho de la competencia como principio constitucional que es el mantenimiento de un equilibrio de poderes entre grupos religiosos, económicos y político-territoriales como premisa para hacer cumplir el principio de checks and balance.

No acabamos de tener una completa visión del sistema económico y jurídico global en que estamos inmersos. No somos conscientes que en esta competencia global estamos ante unos gigantes americanos, europeos y asiáticos, frente a los que nuestra única forma de supervivencia es disponer de empresas de gran tamaño y que los reguladores nacionales y europeos entiendan el contexto y la estrategia global para mantener un equilibrio de poderes económicos entre las diferentes empresas y estados del mundo.

El derecho a la competencia ni se ha configurado históricamente ni es, ni puede imperar en la actualidad bajo el criterio de mayor eficiencia. Pero si EE.UU. sostiene  esta teoría  y  esta  jurisprudencia en  la  actualidad, nosotros aunque no estuviéramos de acuerdo, deberíamos reproducirla porque de lo contrario la desventaja competitiva de nuestras empresas sería enorme y quedaríamos desbancados incluso en nuestro propio mercado europeo y nacional. Una multinacional de estas características barre a todos los competidores en un mercado que ya que no está aislado. Un ejemplo es la empresa india Mittal, que con unos enormes privilegios en su mercado autóctono (de 1.000 millones de habitantes) se ha comido el mercado europeo y mundial en el sector del acero.

Tampoco se puede decir que haya un fair play en las prácticas de la Unión Europea. Ello se debe al conocido principio de no distinguir entre empresas estatales (como Electricité de France, o semipúblicas como Enel o Eni) que pueden conquistar el mercado interno frente  a  empresas  totalmente  privadas y por tanto vulnerables a esta situación, desequilibrando totalmente el pluralismo económico entre estados y favoreciendo un abuso de los poderes económicos públicos frente a las empresas privadas y a los estados que, como España, honestamente han privatizado para potenciar un verdadero mercado único competitivo.

 

Es cierto que, a veces, la falta de una visión de interés nacional y de una óptica reguladora estratégica global nos ha hecho perdernos en guerras civiles y económicas que no favorecen a nadie, excepto a poderosas empresas extranjeras.

Hay ejemplos elocuentes como los impedimentos para concentrar que se pusieron durante los ocho años del gobierno de Aznar que impidieron la fusión de Gas Natural e Iberdrola, así como otras similares. La intención de los empresarios pro-concentración tenía motivo y fundamento: en Alemania se estaba configurando un duopolio gigantesco: E.On y su fusión con Ruhrgas o RWE que integraba electricidad, gas y agua. ¿Se imaginan qué hubieran dicho nuestras autoridades de la competencia si aquí Gas Natural se intentara fusionar con Agbar (Aguas de Barcelona) y Endesa o Fenosa?

Este horizonte pro-concentración europeo anunciaba que si no respondíamos con una concentración de este tipo y tamaño acabaríamos absorbidos y eliminados del mercado único europeo, que se convertiría de facto en el mercado único alemán, francés o italiano.

La opa de Gas Natural a Endesa era, para los que tenían sólo una visión de especulación financiera y no empresarial, una oferta de poco dinero, calificando las acciones que se daban a cambio como papel mojado. No se comprendía que un proyecto de este tipo hubiera representado que nuestra empresa de transporte de gas licuado más importante del Atlántico se hubiera colocado en unas condiciones, si no de igualdad, si de proporcionalidad para competir con los gigantes europeos o mundiales. Esta visión especulativa del más alto precio de la acción («coge el dinero y corre») sigue demostrando que en España también hay un sector dominado no por empresarios con proyectos emprendedores de ámbito internacional, sino por especuladores y por el beneficio económico rápido, descalificándose a los que tienen una visión empresarial y competitiva de más largo plazo que representan el interés nacional.

Lamentablemente la afirmación de Landes, profesor de historia económica de Harvard, en su libro La riqueza y la pobreza de las Naciones, sigue siendo de actualidad y deberíamos tenerla más en cuenta: «España empobreció y entró en decadencia después del Descubrimiento de América porque tenía demasiado dinero». Ahora, se ven también esas dos Españas, la de empresas españolas que están conquistando el mundo y la de empresas dirigidas por falsos empresarios, especuladores y políticos que hacen grandes pelotazos a costa de nuestras empresas estratégicas, que aunque privatizadas como Endesa, eran grandes por el esfuerzo de todos los españoles cuando eran monopolio público.

Los organismos reguladores españoles y europeos deberían tener más en cuenta estos condicionamientos que sufren nuestras empresas en este marco global donde todavía impera la ley del Oeste. Por tanto, no se puede aplicar de manera estricta y dogmática las reglas de la competencia en el interior sin valorar las consecuencias negativas para esas empresas en su batalla para conquistar nuevos mercados en el mundo, que son de interés estratégico nacional, tanto para los consumidores como para todos los ciudadanos.

El caso de la alianza del gobierno alemán con E.On y Gazprom es un ejemplo paradigmático de esta, todavía la ley del  más fuerte.  Después  de que Alemania, con el Canciller Schroeder, facilitara la hiperconcentración de E.ON con Ruhrgas, con la oposición de sus organismos reguladores, se hace un pacto estratégico, no entre la UE y Rusia (exigiéndole la democratización de su mercado) sino entre Alemania y Rusia (para mantener su mercado público monopolista y cerrado excepto para los amigos), que se concreta entre otras cuestiones en la construcción de un gasoducto por el Báltico, a través de un consorcio de estas dos empresas presididas precisamente por Schroeder. Cabe decir que su jefe de gabinete era Steinmeier, el actual ministro de Asuntos Exteriores y futuro canciller, si ganan los socialistas (Ballbé, «E.On y Alemania por encima de todo», La Razón, 22 mayo 2006). Además, la entrada de los países del Este (apoyada por Alemania) y las privatizaciones posibilitaron  que E.ON absorbiera algunas de sus empresas estratégicas de energía, como por ejemplo, de  Hungría.

La UE que pretendía diversificar su dependencia energética y desvincularse de una Rusia monopolista y autoritaria, también en lo económico, tenía el proyecto de construir el gasoducto Nabuco, que procedía de los Estados del Mar Negro y Caspio y penetraba a través de Hungría. Pero este proyecto se ha visto frenado por la oposición del gobierno húngaro, la empresa privatizada del cual, casualmente es de E.On y apuesta por el gasoducto de Gazprom.

Por lo tanto, los organismos reguladores tienen que conocer esta situación que no puede ser ignorada. El gasoducto del Báltico será de E.On-Gazprom, el gasoducto  que  viene  de Polonia, Ucrania, es  de  E.On-Gazprom, el  gasoducto que entra por Hungría es de E.On-Gazprom. Libia ha llegado a un acuerdo con el gobierno italiano, con la empresa nacional de hidrocarburos (Eni), y, casualmente, el gasoducto también es de Gazprom. Y no sé si se han dado cuenta de por qué hay tanta oposición a Gas Natural, porque el único gasoducto que entra en Europa y que todavía no está monopolizado por E.On-Gazprom, procede de Argelia, lo controla España, y es el de Gas Natural, que a pesar de lo que se ha llegado a decir, es una empresa española (Ballbé, «Que España no pierda Gas», El Periódico de Cataluña, 10 enero 2006).

No es casualidad que los intentos de Gazprom de controlar todas las espitas de gas que entren en Europa, incluso tramando una OPEP del gas, lleguen incluso a presionar a Argelia y se estén produciendo fricciones con Gas Natural.

Por lo tanto, hay ya un descarado monopolio de distribución en el que los organismos reguladores europeos hacen la vista gorda (Ballbé, «La ComisiE. On europea», El Periódico, 16 octubre 2006). En cambio se fijan meticulosamente en las funciones de la Comisión Nacional de la Energía.

En realidad esta batalla ya se ha perdido por esta división y confrontación entre los propios españoles (en la famosa OPA Gas Natural-Endesa) y también por el cambio político global que supone la presidencia Obama. Como se sabe el padre y la madre de Obama se conocieron cuando eran estudiantes en la Universidad de Hawai, en clase de ruso. Es evidente que el Presidente trae una perspectiva integradora de Rusia y no de exclusión como hacía Bush. Con lo cual, frente a la confrontación con Rusia, ahora se impondrá un ambiente más integrador que debería transformarse en un mercado ruso abierto donde funcione el principio de reciprocidad, acabando con este contubernio escandaloso y corrupto que ha sido el consorcio E.On-Gazprom.

Cabe decir que en el mercado global de 6.600 millones de habitantes, estados pequeños como España, no pueden competir sino es con un respaldo institucional y legal pro-concentración. Concretamente, 3.000 millones están en Asia, es decir, la mitad del mercado mundial. Y 1.300 habitantes están en China, creciendo 20 puntos al año, o en la India que tiene 1.100 millones.

Por todo ello, o nuestros organismos reguladores tienen en cuenta lo que están haciendo nuestras empresas para poder posicionarse en el resto del mundo o, al ponerles dificultades al no tener esta visión global, seguirán sosteniendo unos principios y una regulación competitiva retórica y anacrónica que imposibilitará cualquier desafío competitivo de España frente a las multinacionales y a los grandes estados del mundo. Por tanto, si no se cambia la perspectiva, perjudicarán los intereses españoles pero también a los consumidores españoles. Que el Banco de Santander tuviera el año pasado unos beneficios de 6.000 millones de euros es un beneficio también para los ciudadanos españoles ya que las políticas sociales se nutren también de los impuestos derivados de ellos.

Nuestros políticos y reguladores, a menudo están demasiado aislados. Deben tener una relación más estrecha y permanente con los organismos reguladores de China e India, por ejemplo, para tener conocimiento de esa competencia global. Un caso ilustrativo es la entrada en vigor en 2008 de la Ley de la competencia china. Esta norma comportará  que  a  medio  plazo haya  un  proceso de privatizaciones de estas empresas provinciales y estatales chinas, que por volumen son las primeras del mundo. Concretamente, Telefónica en el ranquing mundial está por detrás de las empresas de telecomunicaciones chinas que son públicas. Por supuesto si nuestras grandes empresas no tienen esta perspectiva de lo que va a ocurrir en China, perderemos los primeros puestos de la parrilla de salida de esta competencia global y será difícil posicionarnos posteriormente fuera de este momento de transición global en que estamos inmersos. Es cierto que las multinacionales españolas más competitivas ya tienen esta perspectiva, el problema es que no siempre la tienen los organismos reguladores. Si ellos mantienen una actitud autárquica en su trabajo, van a perjudicar los intereses de los ciudadanos españoles en el mundo y la competitividad de España en este desafío mundial. En definitiva, la competitividad de nuestra economía no depende sólo de la competencia de nuestras empresas sino de la competencia y calidad reguladora y de la visión global que deben tener los organismos reguladores españoles a la hora de juzgar los comportamientos de nuestras empresas.

Esto se ha puesto de manifiesto en EE.UU., concretamente en el Estado de Delaware (de donde procede el senador y Vicepresidente electo Biden). Cabe decir que en ese estado se registran más del 50 por ciento de las empresas norteamericanas. Podría pensarse que la causa es los bajos impuestos, pero resulta que, por el contrario, son más altos. La conclusión a que llegan los expertos es que se registran en Delaware porque tienen un mejor Derecho de Sociedades, tiene mejores tribunales especializados (los tribunales mercantiles que tenemos ahora nosotros los tenían ellos hace años) y porque tienen, por tanto, una Administración y una comunidad  reguladora  de calidad con  unos reputados abogados. Por ello, las empresas se registran en Delaware, y gracias al sistema de reconocimiento mutuo de legislaciones, se rigen en el resto de los 49 Estados de Estados Unidos, por el derecho de Delaware.

Para finalizar, eso lo tenemos que aprender nosotros, porque aquí tenemos una excelente comunidad reguladora, lamentablemente más reconocida en el exterior que por nosotros mismos. Competimos con el resto del mundo también en calidad y competencia en organismos reguladores, Abogados del Estado y profesiones equivalentes y, en definitiva, en regulaciones sectoriales económicas y financieras.

Nos preocupamos mucho de las victorias o derrotas de nuestros «Alonsos» y de los «Nadal» y no nos damos cuenta de que lo más importante para nosotros, es que nuestras empresas estén en la parrilla de salida en los diferentes sectores (gas, electricidad, energías renovables, banca, turismo, construcción, etc.) en la competencia global, que además de caótica, en ella impera la ley del más fuerte, a diferencia del Comercio mundial donde imperan unas reglas de juego como es el derecho de la OMC y la jurisprudencia del Tribunal mundial del Comercio (Apellate Body).

Las decisiones que tomen los organismos reguladores españoles y la visión más local o más global que adopten, serán decisivas para la competitividad de España. Hay que reconocer, a pesar de nuestra hipercrítica, que si nuestras empresas están entre las primeras del mundo es gracias a la calidad y a la perspectiva nada dogmática de nuestros organismos reguladores durante estos años. (Ballbé, «El futuro del Derecho administrativo en la globalización: entre la americanización y la europeización», Revista de Administración Pública, núm. 174, 2007).