Manuel Ballbé

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El nuevo capitalismo monopolista financiero… de Estado.

Por Manuel Ballbé. Catedrático de Derecho Administrativo UAB.

Publicado por Economía Digital en el número especial “2010-2014 Las cuatro crisis que cambiaron España”. Diciembre 2014.

http://www.economiadigital.es/es/downloads2/revista-cuarto-aniversario.pdf

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En España estamos completamente despistados sobre el diagnóstico de la crisis y las vías para su superación.  Mantenemos una actitud pesimista y autodestructiva, que nos desune y nos debilita, con debates fuera de la realidad como el de la independencia, sin preocuparnos de defender la soberanía económica frente a los verdaderos ataques especulativos que vienen del exterior.

No somos conscientes de las “currency wars” que han habido para tapar el agujero financiero del Norte de Europa y de EEUU. España ha resistido de forma ejemplar, con una clase  trabajadora creativa que, precisamente, ha estado mucho más a la altura que la élite política dirigente, con sus corrupciones conocidas y la venta de nuestras “national champions” (Endesa, Deóleo… y ahora Aena).

Nos centramos en las críticas domésticas, pero tenemos que fijarnos que los dos epicentros de la crisis mundial que nos afecta están localizados fuera de nuestro país, al que tenemos que defender unidos y sin complejos, pues muchos de estos países que nos pretenden dar lecciones tienen un nivel de corrupción mucho más sofisticado y actúan colusoriamente a nivel mundial,  como ya denunciamos con Yaiza Cabedo en el artículo de El País “El ataque alemán desahucia a España” (28.10.2012).

El primer epicentro es el nuevo capitalismo TBTF “Too Big To Fail” (demasiado grande para dejarlo quebrar), que ha propiciado una superconcentración bancaria iniciada en el 2000. Un estudio de la Reserva Federal de Dallas destaca que en EEUU,  la mitad de los 30.000 bancos que existían antes del año 2000, quedaron fusionados después de la crisis en sólo  5 o 6 bancos.  El resultado de esta concentración tanto en EEUU como en Europa, es la existencia de  13 megabancos que tienen una hegemonía implacable y con una actividad constante de cártel.  Así se ha demostrado repetidamente en las condenas de los reguladores por alterar el precio del Líbor-Euríbor, que han sufrido como sobrecoste todos los ciudadanos que pagaban una hipoteca, o más recientemente, en el escándalo de la alteración de los tipos de cambio del Foreign Exchange (Forex), que afecta a miles de millones de transacciones diarias en el mercado de divisas.

Paradójicamente, ningún responsable de estos bancos sigue sin ir a la cárcel. Se aplica  lo que se ha denominado irónicamente TBTJ “Too Big To Jail” (demasiado poderosos para ir a la cárcel) y que las multas milmillonarias que se les imponen repetidamente, también las acabamos pagando todos los ciudadanos.

Se comprueba el nivel de corrupción y de captura del poder político y regulador por estos bancos,  con el sistema de  “revolving doors” (puertas giratorias).  Los  Secretarios del Tesoro de EEUU con Clinton y Bush fueron Rubin y Paulson,  expresidentes de Goldman Sachs. Y en la actualidad, el de Obama, Jack Lew, es exvicepresidente de Citigroup.  En Reino Unido, el Ministro de Comercio hasta 2013, Lord Green, era expresidente del HSBC; tuvo que dimitir porque se descubrió que este banco blanqueó 1.000 millones de dólares de la droga mexicana. La multa fue de 2.000 millones de dólares; así se entiende la impunidad, el poder y la fuerza de los narcotraficantes.

Con las políticas de austericidio y de devaluación salarial y social que nos impone EuroAlemania, lo que estamos pagando es el rescate de estos 13 bancos, parcialmente nacionalizados. En Reino Unido, Lloyds y RBS, nacionalizados al 40% y 80% respectivamente.  En Alemania, el segundo de aquél país, el Dresdner Bank, rescatado con 100.000 millones de euros,  absorbido por el Commerzbank, y éste sigue nacionalizado en un 25%.

El útlimo escándalo es la composición  del nuevo gobierno europeo , mejor dicho, euroalemán, que preside el luxemburgués Juncker.  Se descubre ahora que la mayoría de multinacionales que operan en Europa, entre ellas el mismo Deutsche Bank, están residenciadas fiscalmente en Luxemburgo, contraviniendo los principios más elementales del Derecho Europeo de la Competencia, y provocando un grave perjuicio a los bancos y empresas españolas y europeas. A pesar de ello, tras el último examen bancario europeo, no reconocemos que Santander y BBVA son el segundo y tercero mejor recapitalizados, pero nosotros seguimos desprestigiando lo nuestro y haciendo el juego al cártel de los 13 bancos y sus gobiernos.

Estos ejemplos de cartelización bancaria son los que verdaderamente desahucian a los países, al resto de empresas y al capitalismo productivo industrial, y sin embargo,  no hacemos un frente común para desmontar este  “Capitalismo Casino” de los 13 megabancos.

El segundo epicentro de la crisis es el mercado casino, consolidado a partir  de la desregulación y privatización del mercado de futuros (“derivatives”) en el año 2000,  con el que se ha organizado un volumen de apuestas que no son controladas por ninguna comisión reguladora de los mercados (como las americanas SEC o CFTC).  El volumen de apuestas y transacciones de este mercado asciende nada menos que a 800 billones de dólares según el Bank of International Settlements.  Pensemos que nuestro PIB es de 1 billón (999.000 millones).  Y encima  los que intervienen no tienen que identificarse, y no se aplica el delito de “información privilegiada”. Este mercado de derivados se localiza en un 35% en Londres y el 45% en EEUU.

El perjuicio que produce a todos los trabajadores y empresas europeas y norteamericanas es tal que las perspectivas de quienes habían intentado regular este mercado casino, se evaporan con el final del mandato del presidente Obama, y también con el nuevo gobierno europeo cuyo  Comisario de (in)Estabilidad Financiera, Lord Hill, no es más que el “representante” de este cártel bancario y concretamente exasesor del HSBC, uno de los más multados por sus actividades ilegales.

Deberíamos fijarnos no sólo en el árbol español de nuestra crisis, sino en este bosque financiero que nos desahucia, y elaborar un programa regulador para poner límites y controles a estos 13 banksters (término acuñado en la época Roosevelt), porque de otra manera no saldremos de la crisis, y seguiremos pagando todas estas multas fruto de su acción delictiva y los rescates constantes por sus apuestas en el mercado casino.

Ralph Nader, el gran líder de la revolución de los nuevos derechos y del movimiento regulador norteamericano y global,  en su reciente libro “Unstoppable”, propugna la alianza desde los conservadores hasta los  progresistas, de empresarios y trabajadores que formaban  el capitalismo productivo, industrial y social regulado, y que ahora son las víctimas de esta especulación constante y del mercado casino global.

Lo grave es que todo este sistema está auspiciado por los gobiernos de estos países, que prefieren respaldar a estos bancos para tapar los enormes  agujeros que se evidenciaron en el 2008. Podemos sentenciar que se trata de un nuevo “Capitalismo Monopolista Financiero de Estado”, sea alemán, británico, suizo, luxemburgués o norteamericano, etc.

Deberíamos dejar de seguir con nuestra “recesión mental”  para centrar nuestros esfuerzos en la denuncia de los verdaderos culpables en el exterior de esta economía tóxica, que nos seguirá envenenando y frenando nuestro desarrollo económico y social. Para recuperar un capitalismo social y regulado, es decir,  ser  winners (ganadores) de una sociedad más humana, debemos dejar esta cultura de ser whiners (quejicas). Nuestro país, que ha tenido una resistencia activa contra el  rescate, se lo merece.

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Los ataques especulativos contra Estados: el caso de Grecia.

Para entender la actualidad griega, hay que conocer los antecedentes de los ataques especulativos contra Grecia y el Sur de Europa por parte del cártel bancario de los 13 megabancos y sus gobiernos respectivos (Alemania, UK, Francia, Suiza, Luxemburgo y EEUU), y la creación de un mercado casino específico de deuda para apostar y especular contra el Sur de Europa.

Así lo explicábamos en el artículo publicado por el Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo(CLAD), a la que pertenece el siguiente extracto referente a la situación de Grecia:

Como publicó el The New York Times en un famoso artículo sobre el entramado especulativo en torno a la deuda griega y posteriormente contra los países del sur, “mientras las condiciones financieras de Grecia empeoraban, poniendo en peligro al euro, los líderes europeos empezaron a criticar el papel de Goldman Sachs y otros bancos en la gestión de los problemas del país. Pero incluso antes que esa cuestión fuera aparente, una pequeña y desconocida empresa respaldada por Goldman, JP Morgan Chase y cerca de una docena de bancos crearon un índice que permitía a los inversores apostar sobre si Grecia y otras naciones europeas quebrarían. El pasado septiembre, la empresa Markit Group de Londres introdujo el Traxx SovX Western Europe Index que se basa en swaps y que permitió a los operadores apostar en contra de Grecia justo antes de la crisis. Esos swaps se han convertido en cruciales en la crisis de la deuda soberana en Europa” (Schwartz y Dash, 2010).

Es decir, la especulación en el mercado casino se había enfocado a los productos respaldados por hipotecas como los CDS o CDO en un primer momento y, posteriormente, cuando el cartel bancario que controla el mercado casino creó un índice para valorar los derivados de las deudas soberanas -en septiembre de 2009-, las apuestas contra los países y sus deudas se dispararon. Entre 2008 y 2009 hubo un incremento exponencial de las apuestas contra la deuda griega. “Alemania, además, es quien promovió las apuestas contra la deuda del sur. El Deutsche Bank fue uno de los artífices de este nuevo Merk-ado de deuda soberana -y de su índice de precios Markit- que disparó los ataques especulativos. Goldman Sachs asesoró a Grecia para ocultar su deuda y así logró entrar en el euro; después, con esta información privilegiada, apostó junto con Deutsche Bank que Grecia se hundiría” (Ballbé y Cabedo, 2012).

Según Philip Gidakis, jefe de estrategia de crédito de UniCredit de Munich, los Sovereign Credit Default Swaps son “como comprar un seguro de incendios sobre la casa de tu vecino, que genera un incentivo para quemarle la casa (Schwartz y Dash, 2010). “Como hay muchas apuestas en contra de la capacidad de Grecia de devolver los vencimientos de deuda, a este país le resulta cada vez más difícil asegurar la emisión de nueva deuda y aumenta el coste de acceder a créditos. Los apostantes contra Grecia tienen un gran incentivo para propagar noticias pesimistas e incluso falsamente interesadas contra la capacidad económica del país. Al tratarse de transacciones swaps que se producen OTC (sin ningún registro ni publicidad), no se sabe en realidad quién posee intereses financieros  en  que  Grecia  funcione  mal.  Algunos  operadores  consideran  que  los  swaps  incluso empeoran el problema de la deuda soberana de Grecia” (ibídem).

La posibilidad de apostar contra la deuda de un país atenta contra su soberanía y es un ataque frontal a su estabilidad. La existencia de este mercado ya supone un riesgo, pero el principal problema radica en la falta de inspección y en la falta de revelación de información, que no permite identificar a los actores ni tampoco controlar si estos apuestan con información privilegiada, ni si en estas apuestas median conflictos de intereses.

Pero mientras algunos líderes europeos han culpado a los especuladores financieros en general del empeoramiento de la crisis, la ministra de Finanzas francesa, Christine Lagarde, la semana pasada apuntó a los Credit Default Swaps. La Sra. Lagarde, dijo que unos pocos operadores están dominando este campo, y dijo asimismo que es necesaria una regulación más estricta de estos productos. Las operaciones sobre crédito soberano del índice de derivados Markit se dispararon este año, ayudando a aumentar el coste de asegurar la deuda griega, y, a su vez, lo que Atenas tiene que pagar para obtener préstamos. El costo del CDS de 10.000.000 dólares de los bonos griegos, por ejemplo, se elevó a más de 400.000 dólares en febrero, frente a los 282.000 dólares a principios de enero. Durante varios días a finales de enero y principios de febrero, ya que la demanda para la protección de los swaps se disparó, los inversores en bonos griegos huyeron del mercado, generando dudas sobre si Grecia podría encontrar compradores para sus bonos. Es el ciego guiando a otro ciego’, dijo Sylvain Raynes R., experto en finanzas estructuradas en R & R Consulting en Nueva York. ‘El iTraxx SovX no creó la situación, pero la ha exacerbado’. El índice Markit se compone de los 15 ‘credit default swaps más negociados en Europa y cubre otras economías con problemas, como Portugal y España. Y ante la preocupación por la deuda de determinados, en febrero explotó el comercio de los CDS de este índice. En febrero, la demanda de los contratos sobre este índice alcanzó 109,3 mil millones de dólares, por encima de $52,9 mil millones de enero. Markit cobra una tarifa por la concesión de licencias a operadores para el comercio de productos de este índice. Los bancos europeos, entre ellos los gigantes suizos Credit Suisse y UBS, francés Societe Generale y BNP Paribas y Deutsche Bank de Alemania han estado entre los más destacados compradores de estos swaps, de acuerdo con las fuentes anónimas que han filtrado esta información” (Schwarts y Dash, 2010).

Como no es obligatorio ningún tipo de revelación de la información ni existe ningún registro de compradores o de los intereses en juego, las fuentes siempre permanecen ocultas.

Como se aprecia, se trata de algunos de los mismos bancos que se han citado anteriormente que controlan el mercado de derivados global concentrado en Londres y EEUU, que también ha publicado Louis Story en The New York Times. “Esto es así porque estos bancos y países son los más expuestos. Los bancos franceses tienen 75.400 millones de dólares en valor de la deuda griega, seguido por las instituciones de Suiza, a 64.000 millones de dólares, según el Banco de Pagos Internacionales (BIS). La exposición de los bancos alemanes se sitúa en 43.200 millones de dólares” (Schwarts y Dash, 2010).

Precisamente porque estos países tenían mucha exposición a la deuda griega, fueron los que promovieron la creación de estos índices a través de los cuales podían hacer apuestas en un nuevo gran mercado de derivados (casino) centrado en deuda soberana, donde podían apostar a que Grecia acabaría en default. Estas apuestas tienen sentido si pensamos que los países tenedores de deuda griega en un momento dado fueron conscientes de que no podrían cobrarla y, desde ese momento, decidieron sacar beneficios apostando en contra de Grecia para sacar tajada de su default.

Extracto de la Conferencia Magistral presentada por Manuel Ballbé en la inauguración del XVIII Congreso Internacional del CLAD (Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo) sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública, Montevideo, Uruguay, 29 de octubre de 2013. Publicado con YAIZA CABEDO  en la Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 57. (Oct. 2013) con el título “La necesidad de administraciones reguladoras en Latinoamérica para prevenir los ataques especulativos, los riesgos financieros y la defensa de los consumidores”.

Ver el artículo completo en este mismo blog, en el siguiente enlace: https://ballbe.wordpress.com/2014/12/14/como-defender-la-soberania-economica-frente-a-los-ataques-especulativos-del-monopolio-de-los-13-megabancos-extranjeros-y-los-estados-del-capitalismo-casino/

Sobre este mismo tema, ver el artículo publicado en El País “El ataque alemán que desahucia a España”: https://ballbe.wordpress.com/2014/09/03/el-ataque-aleman-desahucia-a-espana-publicado-en-el-pais-29112012-2/